Cambios sociopolìticos

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Revolución de Mayo >Antecedentes internos
Política y Sociedad

Durante mucho tiempo todo parecía estar tranquilo. Los habitantes del Virreinato vivían sin grandes conflictos. Pero por detrás de las apariencias, había descontento social. El malhumor fue saliendo poco a poco a la luz y se puso de manifiesto en 1810.
La transformación económica que produjo el Tratado de Libre Comercio modificó la vida social y costumbres de los habitantes. Hubo grupos que obtuvieron mucho poder y otros, tradicionalmente poderosos, que lo fueron perdiendo. Hubo gente que se enriqueció de pronto y gente que fue perdiendo su fortuna. Surgieron nuevas profesiones, nuevos oficios y nuevos puestos públicos. Ahora, quienes nacían en familias modestas podían crecer en la escala social.
Claro que este cambio no fue parejo. En Salta, por ejemplo, todo siguió como siempre: los dueños de la hacienda seguían manejando el comercio, la agricultura y la ganadería y los indios eran obligados a trabajar la tierra, al igual que en los primeros días de la colonización. En Tucumán, los comerciantes eran más importantes que los hacendados.

Reglamento de libre comercio

Lo concreto es que en todo el Virreinato, los grandes comerciantes y los hacendados se vincularon con los funcionarios virreinales. Esta unión entre los poderes económico y político generó un grupo social que consideraba como el más elevado: "La gente decente". A este grupo accedían también personas que sin ser ricos, pertenecían a familias de linaje o poseían una sólida educación.
Un escalón más abajo estaban los mestizos claros, que se diferenciaban de los negros e indios. Muchos de estos mestizos se enriquecieron con el comercio y la forma para mezclarse con la "gente decente" era mudarse lejos de su lugar de nacimiento, en donde nadie supiera quienes fueron sus padres. En el último lugar de la escala social estaban los indios y los esclavos.
En Buenos Aires el grupo dirigente era integrado por comerciantes muy ricos, funcionarios, miembros de la Iglesia y profesionales. Por debajo de este grupo había una clase intermedia integrada por pequeños comerciantes, artesanos y funcionarios de segundo nivel. Este grupo tenía un deseo fijo: ascender, vivir mejor, pertenecer a los "decentes". El problema es que éstos se aferraban a sus puestos, y trataban de evitar el ingreso de los "intermedios" a la alta sociedad. El lema que movía a los poderosos parecía ser: "cada cual en su lugar".
Y esto no era todo: había un tercer grupo integrado por los blancos pobres, hijos de españoles pobres.
En fin, los "del medio" querían progresar, los "decentes" no querían ceder ni un milímetro en sus privilegios y los blancos pobres no encontraban soluciones; y para colmo, los "decentes" criollos comenzaron a disgustarse con los españoles porque sentían que retenían para ellos los mejores cargos y los grandes negocios.
Todos estos descontentos sociales y enfrentamientos, hicieron eclosión en 1810.
Breve resumen de lo que sucedió en aquellos tiempos:
Se conoce como Revolución de Mayo a la serie de eventos revolucionarios que sucedieron en mayo de 1810 en la ciudad de Buenos Aires, por aquel entonces capital del Virreinato del Río de la Plata, una dependencia colonial de España. Como consecuencia de la revolución fue depuesto el virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y reemplazado por la Primera Junta de Gobierno.
La Revolución de Mayo inició el proceso de surgimiento del Estado Argentino sin proclamación de la independencia formal, ya que la Primera Junta no reconocía la autoridad del Consejo de Regencia de España e Indias, pero aún gobernaba nominalmente en nombre del rey de España Fernando VII, quien había sido depuesto por las Abdicaciones de Bayona y su lugar ocupado por el francés José Bonaparte. Aún así, los historiadores consideran a dicha manifestación de lealtad (conocida como la máscara de Fernando VII) una maniobra política que ocultaba las auténticas intenciones independentistas de los revolucionarios. La declaración de independencia de la Argentina tuvo lugar durante el Congreso de Tucumán el 9 de julio de 1816.
Los acontecimientos de la Revolución de Mayo se centraron en una semana conocida como la Semana de Mayo, transcurrida entre el 18 de mayo, cuando se confirmó de manera oficial la caída de la Junta de Sevilla, hasta el 25 de mayo, fecha de asunción de la Primera Junta.


El Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810 en la ciudad de Buenos Aires (actual Argentina, por entonces parte del Virreinato del Río de la Plata), en el cual se decidió expulsar al virrey español Baltasar Hidalgo de Cisneros.

Otros datos a destacar:
25 de mayo de 1810 hasta este 2010 en el que celebramos el Bicentenario de aquella jornada. Este recorrido aspira a sustituir las tradicionales interpretaciones lineales y unilaterales, por una visión que dé cuenta de las complejidades y ambigüedades del relato histórico, que exprese la pluralidad de voces y perspectivas de nuestra sociedad. Nuestro desafío es estar atentos a los cambios -sociales, políticos y económicos- y a las experiencias de los sujetos, en estos doscientos años. Desde el continente habitado por las culturas originarias y el impacto de la llegada del conquistador español, nos introducimos al 25 de mayo de 1810, que nos marca el inicio de una larga lucha por la independencia, En doscientos años logramos, con sus límites, la ocupación y la integración del espacio propio y una relación con el espacio exterior, al tiempo que vivimos una desigual modernización económica. Progreso y desigualdad, integración y conflicto signaron nuestra historia. La sociedad relativamente simple del momento inicial se transformó, con el correr del tiempo, en una sociedad compleja. En ese proceso hubo grupos humanos, los pobladores originarios, que vieron destruida su forma de vida. Otros, los criollos, que tuvieron que readaptarse, no sin resistencia. Otros más, los inmigrantes, que confrontaron y se confundieron con el país anfitrión. Hubo también regiones que avanzaron velozmente y otras en las que el impacto de las transformaciones fue mucho menor. Como siempre, una historia de avances y retrocesos. El resultado es una sociedad desigual, pero relativamente integrada, donde los diferentes reclamos hacen evidente la conciencia de los derechos que al pueblo le pertenecen. La experiencia política de mediados del siglo XX fue la que marcó esta conciencia social. Los lentos y trabajosos esfuerzos que permitieron esa integración y justicia social, luego de un siglo y medio de grandes cambios políticos, se derrumbaron en el último cuarto del siglo XX. La recuperación que ha traído el siglo XXI está todavía lejos de alcanzar aquellas pautas donde la conciencia de los derechos de los trabajadores, la movilidad social, la emergencia de diferentes culturas, ricas en su variedad y heterogeneidad, un sistema de salud y educación públicas ejemplares y una enorme inclusión social, eran elementos constitutivos de nuestra sociedad. Las transformaciones de los últimos años y la emergencia de una integración latinoamericana que augura perspectivas auspiciosas para nuestros países, nos alientan a pensar y soñar, como al principio de las luchas por la independencia, con una Patria Grande unificada. Se verá una historia que no busca cerrar la interpretación del pasado argentino sino abrirlo, que aspira a que las imágenes y los textos evoquen memorias familiares y sociales, que el visitante encuentre puntos de reflexión sobre una historia que, al fin y al cabo, es la suya propia. En síntesis, se trata de presentar una mirada que, surcada por luces y sombras, avances y retrocesos, consensos y disensos, expresados por una pluralidad de voces, presenten una historia abierta, que seguimos escribiendo día a día.

Alumnos: Moreno, López, Carletti, Flores, Peralta.
Curso: 3ro C Polimodal

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